Música cubana y mercado, ¿buen camino? (+ Video)

Hace mucho tiempo se discute el asunto. ¿Cuánto “pesa” en el mercado global la música cubana, reconocida por sus cualidades excepcionales y genuinos intérpretes?

Desde el panorama de los medios de comunicación tradicionales cubanos (radio y televisión), debe analizarse la fuerza y preferencia del producto de la históricamente nombrada “Isla de la música”.

En la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el diputado, músico y director del Grupo Moncada, Jorge Gómez Barranco, reflexionaba sobre el camino por el cual transita hoy el patrimonio musical cubano y el fin que puede darse a sus obras, ahora que el país negocia con transnacionales de la música para colocar nuestras producciones en grandes circuitos de comercialización, con mayor peso y valor.

Los términos “música” y “mercado” son puestos Sobre la mesa para analizar su indiscutible relación en las más recientes creaciones y difusiones nacionales, así como su demanda en medios alternativos frente a otras de baja factura y en tiempos de bombardeos de pésimas letras y ritmos. Sucede que, a menudo, se promueve lo que menos vale o posee valores dudosos

El Ing. Abel Acosta Damas (AA), Viceministro de Cultura, la Lic. Marta Bonet de la Cruz (MB), Musicóloga y Presidenta del Instituto Cubano de la Música, el Lic. Jorge Gómez Barranco (JG), Presidente del Premio Cubadisco y Director del reconocido Grupo Moncada y el Lic. Guillermo Vilar Álvarez (GV), Periodista, Guionista y Crítico Musical debaten sobre cuestiones medulares relacionadas al futuro de la música cubana.

JG: “Siendo nuestra música lo que verdaderamente es, un arquetipo de la nacionalidad cubana, todo lo que se hable en relación vale la pena. Los cubanos sienten la música como suya, siempre tiene una opinión. Defiendo el título que se ha dado a La Mesa: Música y mercado, dos extremos de algo sumamente importante y de lo que se habla poco, llamamos la atención a la industria musical.

“Este tema no es nuevo, se habla desde mediados del siglo pasado y su papel es marcar las pautas del arte.

“En Cuba, hoy, tenemos una relación en los dos extremos de la música: creación y consumidor o comprador y vendedor. ¿Cómo algo tan sensacional puede convertirse en mercancía y favorecer o no al desarrollo?

“Al finalizar la década de los 70’, varias casas discográficas habían ocupado el mercado de la música; luego surgen relaciones entre ellas e integraciones, incluso, lo que marca la élite y el control económico de su difusión. Durante los 90’ se produce una integración mucho más ‘violenta’: seis grupos, aproximadamente, en esta etapa que dictaban hacia donde se dirigía el mercado.

“Hoy, tres grandes transnacionales son los dueños del mercado musical global, con génesis en aquellos incipientes grupos productores; se estandariza o globaliza, entonces la música. El reto que tenemos desde Cuba, donde hacemos música con tanta calidad, es defenderla y no caer en eso.

“La música cubana tiene grandes cualidades, es una ventaja; excelente desde el disfrute y con potencialidad tremenda en la comunicación, demostrada desde hace muchos años hasta la llegada del bloqueo que nos saca de todos los mercados”

¿Cómo se valora actualmente la relación mercado-música en Cuba?

MB: “Jorge ha dicho una palabra clave para la diversidad de la música cubana: bloqueo. A pesar de ser un país eminentemente musical, con géneros y estilos de alta calidad, nos ha sido imposible incluirnos en mercados extranjeros globalizados, los que, indiscutiblemente, trabajan en la búsqueda de mayores capitales y no en el respeto de tradiciones.

“En Cuba no es una contradicción el mercado y la música de valor, toda vez que se ha demostrado que nuestra música tiene un potencial que penetra. La diferencia está justamente en calidad y coherencia”.

GV: “El consumo musical responde al contexto en el que se ha educado a la persona y sus necesidades culturales. Actualmente, existe una complejidad conceptual con respecto al mercado y nuestra música; si valoramos el deber que nos asiste, en el caso de los difusores y la responsabilidad social, comprendemos que no se trata de colocar cualquier tipo de música y sí distinguir aquella que transmita un mensaje verdadero”.

¿En qué medida se cumple con el propósito de incluir nuestra música en el mercado? ¿Cuánto influyen las empresas cubanas?

AA: “Las empresas e instituciones cubanas tienen la responsabilidad de representar y promover nuestros productos musicales; el país, además, destina una buena parte de sus ingresos a esas necesidades. La causa de la no inserción internacional de la música cubana, o poca, al menos, tiene que ver con la concentración del capital.

“Cuba ha negociado con los tres grandes grupos del comercio musical global, con reglas rígidas que cumplir, con la obligación de seguir ciertos códigos, pero nunca doblegados. Hay un peligro: se intentan liquidar gustos, y debemos cuidar eso”.

¿La promoción, hasta qué punto es responsabilidad del Instituto de la Música y sus empresas? ¿Cómo cuidan la política cultural vinculada a la difusión musical, esa que luego lleva a sufrir ciertos avatares?

MB: “La responsabilidad es absoluta. Hay que definir cómo entramos al mercado desde nuestras autenticidades, desde nuestra identidad, o cómo mercantilizamos la música para responder a un mercado globalizado.

“Debemos establecer alianzas necesarias con el Sistema de la Cultura, y de modo general, con todas las instituciones y ministerios que utilizan la música o la difunden, para lograr coherencia en ese sentido y ofrecer lo que realmente tiene valor.

“No se trata de dar lo que gusta, sin calidad; hablamos de ofrecer un producto con valor para lograr conformar un gusto”.

A menudo se superponen o imponen modos de hacer. ¿Consideramos como antiguas ciertas formas de realización o de lanzamiento que alguna vez fueron exitosas?

JG: “Tenemos instrumentos que cada vez podemos utilizar más. Hay premios como el Cubadisco, por el ejemplo, que, necesariamente, debemos lograr convertirlos en una plataforma de lanzamiento de buena realización; de alguna manera nos ofrecen un criterio, una valoración de los propios hacedores de la música”.

MB: “Hay un sistema de eventos y festivales que se han diseminado a todos los lugares del país donde se defiende la música nacional. Entonces, las instituciones sí están conscientes de hacia dónde deben dirigir su trabajo, tenemos fuerza suficiente para entrar al mercado con nuestra identidad bien definida”.

Un solo videoclip puede derribar el empeño de entregar un buen producto musical, ¿no ha pensado el Instituto de la Música en eso? ¿Cómo actúa al respecto?

MB: “Desde hace algunos años, nuestras casas discográficas han trabajado en la realización de audiovisuales, de manera que responda a lo que hoy se potencia. Elaboramos un plan para realizar alrededor de 300 materiales audiovisuales donde están representados los géneros y cultores más diversos.

“En cuanto al lenguaje audiovisual existe una contradicción entre forma y contenido, de ahí el plan que aspira a satisfacer necesidades y educar en valores culturales”.

JG: “La producción del videoclip en Cuba es de una factura excelente y podría acompañar muy bien lo bueno de nuestra música. La industria tiene mucho por hacer aún; hoy los soportes físicos pasan a la historia, con nuestros recursos nos adaptamos a las nuevas plataformas y maneras de hacer”.

GV: “En ocasiones, los realizadores del videoclip cubano están marcados por una sola tendencia, un lenguaje cerrado de realización: la grandilocuencia de ciertos lugares, las mujeres… y no se atiende a la diversidad en otros sentidos. Se hace buen videoclip en otros países, de Europa, por ejemplo, que bien pudieran ser incluidos en nuestras producciones”.

En cuanto al poder para decidir por la contaminación sonora, ¿puede el Ministerio de Cultura, el Instituto de la Música, las entidades e instituciones, limitar de malas creaciones la difusión en espacios públicos?

AA: “No podemos imponer ni censurar, formar es lo que nos corresponde y también tomar medidas con relación a los decisores estatales o privados, pero, definitivamente, sí se toman”.

Los televidentes de la Mesa Redonda:

Iris dijo: Yo considero que sobre todo sea el género que sea tiene que imperar la calidad, así sea reggaetón, si es del bueno, bienvenido sea, cualquier género tiene que tener calidad.

Yangel Silva dijo: A mí me gusta cualquier tipo de género musical, siempre y cuando la letra no sea agresiva. Hay días que quiero escuchar música suave y otros que la escucho un poco más arriba, con Gente de Zona. El mayor problema de la música que se escucha en Cuba está en la letra; qué me dice, cómo lo dice, qué me sugiere, que valores me aporta.

Toronjita pinera dijo: Soy salsera, timbera, vanvanera, buenafesera o como se diga, en fin, cubana, pero no dejo de reconocer que a nuestra música le está faltando algo para que se escuche mucho más que la foránea, salirnos de la vulgaridad y la chabacanería sería un buen punto de partida. ¿Qué es el Trap? ¿Eso es música?

Popular dijo: ¿Por qué se reproducen en los videoclips cubanos los mismos estereotipos que muchas veces hemos criticado? Es cierto que en un mundo audiovisual no se puede pensar una obra musical sin su videoclip, pero también es cierto que estos pueden ser más respetuosos. Muchas veces hacemos cosas por “vender” y nos olvidamos de nuestra cultura.

7 Comentarios »

  • MF dijo:

    Creo que se habla mucho de salvar la música tradicional cubana, pero lo que no se tiene muy claro, es contra quien hay que luchar en primera instancia para salvar esa música, a lo interno tenemos muchas facilidades en los medios de difusión del grupos que están literalmente destruyendo nuestra música, chabacanas, agresivos en sus letras, en sus videos, en sus coreografías que degradan a nuestras mujeres… en fin, hay que ser más selectivo a la hora de dar posibilidades de divulgar la música, no es impedir que se creen grupos y que toquen cuanto quieran, pero no promover lo vulgar, lo chabacano, lo inmoral… En el mundo habrá que librar otra lucha para introducir nuestra música, muchos cantantes internacionales desde muchos años atrás, cantan canciones de nuestros compositores, nuestros músicos, así que ello valoran nuestra música, lo que tenemos es que no promover esa que no sirve.

  • Leu dijo:

    Creo que tienen que tener cuidado también con la imagen que proyectan los artistas cubanos y por cierto bastante desagradable me resultó el fin de semana en el programa 23 y M un músico de Son Yoruba creo, se sentó en aquel mueble como si estuviera en un parque con los brazos abiertos recostados al espaldar y mostrando toda la entrepierna, no es el primero ni el único

  • rbarba dijo:

    Un tema que me preocupa es el de los festivales al aire libre. Hace muy poco se ofreció uno en el Parque Metropolitano sobre salsa que duró varios días. Por lo general terminan sobre las dos de la mañana y es precisamente después de medianoche cuando extreman el audio a más de cien decibeles en una zona donde estoy seguro afectan a una extensa población en más de un kilómetro a la redonda con las consabidas llamadas de los entusiastas cantantes a cantar más alto, ¡porque no se oye! Seguramente los mismos se levantan a las dos de la tarde del día siguiente.

    Este fin de semana está programado otro de alto vuelo y cerrarán el sábado ¡a las doce de la noche con Orishas! Personalmente admiro y me gusta este grupo, pero tener que “zumbármelo” a esa hora cuando estoy para dormir es demasiado. ¿No hay quien sea capaz de organizar estas cosas para que el público normal lo disfrute y no tenga que renegar de ellos? ¿O tampoco hay en la extensa plantilla de estas actividades quien vele por la tranquilidad ciudadana y nos evite recurrir a estos comentarios probablemente fuera del espacio y tiempo apropiado?

  • rbarba dijo:

    Un tema que me preocupa es el de los festivales al aire libre. Hace muy poco se ofreció uno en el Parque Metropolitano sobre salsa que duró varios días. Por lo general terminan sobre las dos de la mañana y es precisamente después de medianoche cuando extreman el audio a más de cien decibeles en una zona donde estoy seguro afectan a una extensa población en más de un kilómetro a la redonda con las consabidas llamadas de los entusiastas cantantes a cantar más alto, ¡porque no se oye! Seguramente los mismos se levantan a las dos de la tarde del día siguiente. Este fin de semana está programado otro de alto vuelo y cerrarán el sábado ¡a las doce de la noche con Orishas! Personalmente admiro especialmente y me gusta este grupo, pero tener que “disfrutralo” a esa hora cuando estoy dormido o para dormir es demasiado. ¿No hay quien sea capaz de organizar estas cosas para que el público normal lo disfrute y no tenga que renegar de ellos? ¿O tampoco hay en la extensa plantilla de estas actividades quien vele por la tranquilidad ciudadana y nos evite recurrir a estos comentarios probablemente fuera del espacio y tiempo apropiado?

  • rbarba dijo:

    Si este comentario no pega aqui, favor enviarlo al tema de la funcion del World Music que sale en
    Favor si este tema no pega aqui, pasarlo para la sección sobre el tema del Work Music en
    Cubadebate que lo rechaza porque dice que el correo no es válido !!!!!!!!!!!!!!!

    Un tema que me preocupa es el de los festivales al aire libre. Hace muy poco se ofreció uno en el Parque Metropolitano sobre salsa que duró varios días. Por lo general terminan sobre las dos de la mañana y es precisamente después de medianoche cuando extreman el audio a más de cien decibeles en una zona donde estoy seguro afectan a una extensa población en más de un kilómetro a la redonda con las consabidas llamadas de los entusiastas cantantes a cantar más alto, ¡porque no se oye! Seguramente los mismos se levantan a las dos de la tarde del día siguiente. Este fin de semana está programado otro de alto vuelo y cerrarán el sábado ¡a las doce de la noche con Orishas! Personalmente admiro especialmente y me gusta este grupo, pero tener que “disfrutralo” a esa hora cuando estoy dormido o para dormir es demasiado. ¿No hay quien sea capaz de organizar estas cosas para que el público normal lo disfrute y no tenga que renegar de ellos? ¿O tampoco hay en la extensa plantilla de estas actividades quien vele por la tranquilidad ciudadana y nos evite recurrir a estos comentarios probablemente fuera del espacio y tiempo apropiado?

  • Giordan Rodríguez dijo:

    LA MESA REDONDA, EL REGUETÓN Y OTROS CHARRASQUILLOS (Primera entrega)

    Desde los barracones esclavos hasta las aglomeraciones marginales del incipiente proletariado negro de La Habana y Matanzas durante el último cuarto del siglo XIX, se fue sedimentando La Rumba. La poliritmia de los africanos, cultivada de modo casi clandestino ante la intransigencia esclavista, no sólo se transformó sino que evolucionó y conformó, desde entonces hasta la fecha, las esencias identitarias de la nación cubana.
    España nos legó la danza, la décima, la génesis recitativa que dio origen a La Tonada. En el contexto sociocultural de nuestra incipiente nacionalidad, ese legado se convirtió en contradanza y danzón, punto cubano, chachachá y casino durante el siglo posterior…
    ¿La herencia africana, o la herencia española, acaso nos fueron impuestas por algún centro de poder foráneo con pretensiones de sometimiento o fueron el resultado estético de la moral cambiante de sectores sociales claramente circunscriptos a determinado modo de vida, en un contexto histórico-social concreto marcado por la transculturación?
    Cuando en 1922 surge la radiodifusión cubana, las primeras músicas que transmiten sus pioneros, casi siempre ejecutadas por bandas de concierto u orquesta de cámara e interpretadas por vocalistas líricos, ya contenían el alma de nuestros genuinos modos de hacer. No había superado aún la radio su etapa artesanal, y ya los conjuntos, los repentistas, los trovadores, eran actores habituales en las programaciones, y el son, la tonada, la canción romántica, la guaracha, el pregón…eran los géneros o estilos protagónicos.
    Desarrollado en 1888 por Emile Berliner, el disco de vinilo propició el desarrollo de la industria musical, proceso coincidente más o menos con la conversión de la radiodifusión cubana en industria mediática, en empresa capitalista. Sin embargo, según se infiere de los textos de ¨La radio en Cuba¨ de Oscar Luis López, las poderosas industrias disqueras norteamericanas de entonces –RCA Victor, CBS o Columbia-, no lograron jamás desplazar del espectro radiofónico cubano la música de Ignacio Cervantes, García Caturla, Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Rita Montaner, el Trío Matamoros, Joseito Fernández, Pérez Prado, Enrique Jorrín, la Sonora Matancera, Benny Moré, el Septeto Nacional, La Aragón… La resultante de la lógica interinfluencia entre nuestros complejos musicales y el jazz, por ejemplo, no pudo subsumir la creación criolla sino, por el contrario,nuestra percusión marcaría la mayor influencia foránea que el jazz haya tenido en su historia, desde que Chano Pozo, Dizzy Gillespie y Charlie Parker interpretaran ¨Manteca¨, en Radio Cadena Azul, hasta la actualidad . O sea, ni siquiera durante aquella república que-según me contaron en la escuela, yo no la viví-, era casi totalmente dependiente del dinero y el modo de vida yanqui, ni la producción musical cubana, ni las demandas de bailadores y diletantes criollos, pudieron ser sometidas por expresiones foráneas ni, mucho menos, vulgares. Si en Estados Unidos: Elvis Presley, en Cuba y buena parte de Latinoamérica: Benny Moré.
    ¿Cuándo y por qué comenzó a revertirse esa situación? ¿Se inició con la globalización, la Internet y la digitalización?
    Desintegrados los zafiros, confinado el ´feeling´ en El Callejón de Hammel, fracasado el intento de imponer el mozambique como ¨ritmo de la nueva Cuba¨, limitados los ¨recalcitrantes¨ de la nueva trova en el ICRT, dormidos en las fonotecas los discos del Benny, el Trio Matamoros, o las cintas con la música de Manuel Corona, Sindo Garay, Teofilito, María Teresa Vera… ¿No bastaban Los Hermanos Avilés, la Aragón, Pancho el Bravo, La Típica Original de Manzanillo, La Revé, los Van Van, la Ritmo Oriental, Irakere, Los Latinos, Son 14…? ¿Fueron los thinktank de la industria del entretenimiento imperialistas los que apostaron por el ¨inofensivo¨ pop español al estilo de Los Brincos y los Fórmula V, en programas como Nocturno de Radio Progreso, para ¨competir¨ contra el ¨diversionismo ideológico¨ anglófono, o fueron los serguerillos, quesadillos y pavónicos del Quinquenio Gris, quién sabe, si celosos cumplidores de las órdenes de arriba? Desde entonces hasta el siglo XXI: ¿Cuántas veces al día se radió, televisó, amplificó en un espacio público cualquiera en Cuba, con sistematicidad e intencionalidad comunicativa, una rumba, una tonada, un son montuno, una guaracha, un danzón, un bolero interpretado por un trío, una habanera, una bunga, una pieza de órgano oriental…? ¿Cuántas veces en la gloriosa historia de Radio Rebelde, cadena nacional, han radiado El Jorocón o un Kiribá o un Nengón o una Tumba Francesa? ¿Cuántas veces en horarios estelares de las emisoras territoriales o nacionales, fuera de programas llamados genéricos o hacia destinatarios específicos? (La honrosísima excepción: Alegrías de Sobremesa, y ya no existe).Toda una generación de entonces adolescentes cubanos ¨del interior¨ descubrimos que ´Mata Ciguaraya´ y ´Melao de caña´ eran obras tan cubanas como La Guantanamera, sólo cuando Oscar de León vino al festival de Varadero, aunque menos de tres meses después nos lo prohibieran por no sé que cosa que había declarado. Tampoco supimos que Polo Montañez existía hasta que triunfó en Colombia, y menos que siempre existió un Compay Segundo, un Mongo Rives, un Eliades Ochoa hasta que a María se le ocurrió salir a las calles de Europa y Estados Unidos, sin pintarse los labios, y de la mano de Ray Cooder.
    ¿Y cuántos hitparades, listas de éxitos, y repeticiones y repeticiones hasta el cansancio no se hicieron de cualquier ´tontisemia´, siempre que se considerara inofensiva ideopolíticamante,como aquellas heridas de Annia Linares que, según un chiste de la época, se dictaba su letra cada media hora en Radio Reloj? ¿Fueron los thinktank imperialistas y globalizadores los que nos hicieron creer que sólo servía para actos políticos o fechas patrias, duelos oficiales, días de la defensa o celebraciones revolucionarias: la música de Silvio, Pablo, Sonia Silvestre, Osvaldo Rodríguez (hasta que le dio por emigrar ´entero, embravecido´), Mirian Ramos o Ruben Blades (hasta que también lo censuraron) o últimamente Raúl Torres?
    Mientras en los programas para jóvenes de las emisoras territoriales se seguía la vida y milagro, digamos, de Rudy La Escala, Leo Dan, Antonio de Jesús o Los Buquis, se limitaba o censuraba a Pedro Luis Ferrer, Carlos Varela, recientemente a Ray Fernández, o cualquier musical de Irakere donde tocaran Arturo Sandoval o Paquito de Rivera, o se ¨barajan¨, por si acaso, las canciones del disco Extremistas Nobles de Buena Fé y Frank Delgado …Nadie me lo contó, lo viví muchas veces, una de ellas, cuando una fonotecaria de Radio Grama –militante y con poder- me cuestionó por cerrar un programa –de esos llamados ´románticos´ de canciones y dudosos ´poemas´-, con Omara Portuondo en vez de, digamos, Angela Carrasco o Camilo Sexto.
    ¿Cómo se fomentó esa ignorancia del valor de lo propio, lo nuestro, cubano o caribeño, en una radiodifusión en la que, en sus orígenes capitalistas, jamás pudo enseñorearse el blue, el jazz o el rock and roll con todo y los innegables valores universales de esa música?
    ¿Sólo con la globalización y la fusión de las trasnacionales del entretenimiento explicamos que en las vitrolas de los años 50 un chileno llamado Lucho Gatica cantara nuestros boleros, y ahora en nuestros hoteles o guaguas de transtur, los turistas de Chile, o de cualquier parte del mundo, oigan el peor reguetón o trap, en vez de música cubana auténtica y de calidad?
    ¿Cuántos reguetoneros y cantantes de pop ha evaluado y profesionalizado el Instituto Cubano de la Música, y salen todos los días por espacios televisivos estelares, mientras Eduardo Brizuela y su Melcocha, por ejemplo, llevan más de un lustro en espera de un aval, o Daniel Alarcón, -nada más y nada menos que el autor de Celos de Viento y el Mar- murió sin ser considerado nunca profesional por el Instituto?
    Aquellas tempestades, y aquellos dioses de los truenos, trajeron estos lodos, pienso mientras escucho al viceministro de cultura Abel Acosta en la Mesa Redonda sobre música y mercado en Cuba…

  • orlando cruzata dijo:

    ALEA JACTA EST
    Exelente y oportuna la mesa redonda dedicada a la musica y mercado.Todo debate , discusion, tormenta de ideas sobre este tema ,cada dia cobra mayor urgencia y protagonismo para la cultura cubana.ESCUCHEMONOS UNOS A LOS OTROS EN TODAS DIRECCIONES, SE TRATA DE SALVAR, LO NUESTRO.
    EL AMIGO Y HERMANO guillle generalizo , sobre la estetica de los realizadores de videoclips actuales, para nada todos asumen el clip de forma homogenea, existen variadas poeticas , esteticas y antiesteticas, pero hay una buena diversidad ahora mismo en el clip nacional.
    Ojo con cometer el mismo error de hace unos anos , por parte del Instituto de la muisca y el Miniisterio de Cultura, cuando , se lanzaron en una carrera masiva a realizar video clips a todos y por todos.Sin realizar un estudio en las necesidades reales y posibilidades reaies, de un publico que consume y un artista que se difunde.Mas de 30 clips se mandaron hacer , a disimiles talentos muiscales, de temas que estaban en sus discos.Sin analizar , hacia que publico iba dirigido el producto,que propuesta visual le interesa a ese publico , quien va a consumir esa obra audiovisual , en muchos casos , no se habia escogido ni el tema del disco al cual realizar el clip y como colofon muchos trabajos cayeron en manos de pesimos realizadores ,que no pudieron hacer justicia a buenos temas musicales, quedando muchos en el olvido.De esa campana, tengo casi todos los clips en mi archivo y solo 5 o 6 ,fueron realmente validos, lo demas, dinero gastado sin fruto positivo obtenido.NO SE TRATA DE HACER Y HACER VIDEOCLIPS, SE TRATA DE AJUSTAR LA MIRILLA , HACIA DONDE QUEREMOS QUE VAYA ESE PRODUCCTO CULTURAL, Y QUE QUEREMOS QUE PASE REALMENTE CON ELLO .
    Realizar un estudio de la obra musIcal, comprobar su funcionamiento en el publico al cual queremos que vaya dirigido ,dialogar con las esteticas visuales que ese consumidor prefiere ,color, ritmo,vanguardias,modernidad,etc,que ese publico potencial exige o espera ,
    Escoger un equipo de realizacion, que este probado que puede asumir ese trabajo a la altura de lo que buscamos,en ese caso las disqueras , empresas etc.Y trabajar con toda intencion, ese producto audiovisual , en los medios de difusion, todos, los convencionales y los alternativos,asumiendo cada herramienta que nos ofrecen cada medio.No dejar nunca la promocion , solo en manos de otros, que no tienen los mismos intereses.Colaborar,no imponer,dialogar no monologuear.Asi,se comenzaria ha ganar terreno, en una batalla,dificil pero no imposible de conquistar.
    EL ejemplo siempre como mejor medio para educar.Observemonos constantemente, varias generaciones nos miran,es custionable que en un espacio como la Mesa Redonda , con el tema que se estaba debatiendo, se nos vaya el deliz de mal hablar el espanol,cuando constantemete se nos van los pa’que.pa’cer esto o lo otro .Si ha ese nivel nos expresamos asi, como cuestionar al adolescente , que escucha .consume, copia las poses del ultimo cantante de moda.
    ALEA JACTA ES. y ES…. URGENTE.

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