El viceministro libio de Relaciones Exteriores, Khled Kaim, criticó la decisión anunciada por Londres y recordó que extralimita el mandato -ya criticado por Trípoli- que otorgó el Consejo de Seguridad de la ONU para imponer una zona de exclusión aérea, sin ocupación terrestre.
“Esta es una misión imposible. ¿Organizar a quién?, si ellos (los rebeldes) son grupos diferentes, no hay líder, no están bien organizados y estoy seguro que eso será un fracaso”, criticó Kaim en rueda de prensa trasmitida por el canal estatal Al Jamahiriya.
Según el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, su país enviará una docena de oficiales e instructores militares a Benghazi, segunda ciudad libia convertida en capital de la oposición que desde el 15 de febrero combate al Gobierno de Muamar el Gadafi.
Los uniformados británicos se unirán a un grupo de diplomáticos de ese mismo origen que ya coopera allí con el opositor Consejo Nacional de Transición (CNT) para asesorarlos sobre cómo mejorar sus estructuras de organización militar y sistema de comunicaciones.
La referida asistencia, que analistas definen como “lo más parecido a una intervención terrestre europea” en el conflicto de Libia, también se enfocará en aspectos logísticos, incluidos la distribución de ayuda humanitaria y el ofrecimiento de asistencia médica, según Hague.
En ese sentido, la cancillería libia puso en duda las afirmaciones del titular británico de que los militares no entrenarían ni armarían a las fuerzas insurgentes para combatir a las leales a El Gadafi.
Por otro lado, persiste el estancamiento en los combates, a pesar de que los opositores del Gobierno se apoderaron de la ciudad este de Ajdabiya, con apoyo de los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Ese éxito en el terreno no le valió, sin embargo, para continuar la ofensiva hacia el oeste del país, tomar la ciudad y el puerto petroleros de Brega, en el afán por hacerse con Sirte, tierra natal del líder libio, y llegar a Misratah y Trípoli.
De hecho, en Misratah, único bastión rebelde en el occidente, los alzados pidieron oficialmente a la OTAN la intervención de tropas terrestres con el argumento de combatir a los efectivos gubernamentales y garantizar la seguridad de los civiles atrapados en el conflicto.
Los insurgentes continúan sitiados por el Ejército leal a El Gadafi, a pesar de que los aviones de la alianza atlántica bombardearon ayer centros de mando en Trípoli, posiciones en los alrededores de Misratah y otras cerca de Ajdabiya (este).
(Tomado de Prensa Latina)
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