A pesar de que últimamente la economía estadounidense mostraba algunas señales de mejora, los niveles de desempleo aún no dan esperanza a los trabajadores del país. Es más, según algunos informes, la cuota de la clase laboral en la distribución del ingreso nacional ha bajado a un nivel histórico.
Según informó el Departamento de Trabajo, la economía estadounidense agregó 54.000 empleos durante mayo pasado, colocando el índice de desocupación en el 9,1%.
La tasa de desempleo se mantiene virtualmente en la misma situación desde hace varios meses, al 9,1%. Esto se traduce en 14 millones de desocupados dentro de una fuerza laboral inferior a 154 millones. Los mismos datos sugieren que los gobiernos locales han hecho recortes en sus plantillas, mientras que el sector privado no ha reportado incrementos sustanciales en sus contrataciones como en algún momento se había anticipado al recibir subsidios federales para mantenerse a flote.
La mayor parte de los desempleados son hombres afroamericanos e hispanos, grupos pertenecientes en su mayoría a las clases obreras, con lo cual se puede argumentar que uno de los segmentos más afectados por esta recesión es el sector industrial estadounidense, que desde hace poco era la columna vertebral de la liquidez de las clases medias y una leal fuente del ingreso fiscal para el Estado.
A pesar de que el sector privado produjo 83.000 puestos de trabajo nuevos, la cifra del desempleo se situó muy por debajo de las proyecciones iniciales que apuntaban a la creación de hasta 160.000 nuevas posiciones no agrícolas, y fue la adición más baja desde septiembre de 2010.
Una de las causas principales de este esquema de desempleo crónico es la exportación del sector industrial por parte de los capitales corporativos estadounidenses. En otros tiempos, la inclusión del obrero en las clases medias y su participación activa en este estrato social eran premisas básicas de la lucha sindical norteamericana. Sin embargo, a medida que la voracidad corporativa busca mano de obra más barata para reducir sus costos operativos le es más fácil abrir sus plantas, por ejemplo, en México, que mantenerlas operacionales dentro del territorio estadounidense, donde los requerimientos salariales superan a sus contrapartes del tercer mundo.
En el sector público algo similar sucede, cada vez que el Gobierno no puede exportar sus fuentes del trabajo al exterior la opción consiste en implementar recortes y promover plazas laborales de múltiples requerimientos para empleados menos experimentados que acceden a salarios inferiores y fuentes de trabajo temporales.
El viernes el presidente estadounidense, Barack Obama, advirtió a sus compatriotas que el país enfrenta “fuertes vientos contrarios” y que “queda mucho por hacer”. “Recientemente nos han afectado el alto precio de la gasolina, el terremoto de Japón y la incertidumbre sobre la situación fiscal en Europa”, subrayó Obama, agregando que siempre “habrá obstáculos en el camino a la recuperación”.
Tomado de RT Actualidad
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