Eso parcialmente depende de las acciones de los miembros de la Unión Europea que se reúnen hoy en una cumbre de dos días en Bruselas donde el tema de la neutralización de la crisis helena y el futuro del euro se convertirán en los principales focos de atención.
Anteriormente la Unión Europea (UE) aplazó la decisión sobre la asignación del crédito a Grecia al mes próximo hasta que se apruebe el nuevo plan de ajuste para 2012–2015 por un valor de 28.400 millones de euros.
Grecia está al borde del colapso que podría resultar en el fin del euro como lo conocemos hoy, la expulsión de Atenas de la zona euro o el retorno de la crisis financiera de 2008 con todas las consecuencias que ello acarreó.
Si Grecia renuncia a liquidar sus créditos, el euro quedará a la espera de la inevitable y grave devaluación que estará acompañada de un descenso en las calificaciones de solvencia crediticia de todos los Estados de la UE.
Esto llevará inminentemente a una caída de las economías débiles de Irlanda y Portugal y luego a un colapso de todo el sistema de la moneda europea. El caos financiero en Europa instigaría una crisis económica mundial de tal magnitud que la recesión financiera de 2008 parecería a un juego de niños, afirman algunos expertos.
Particularmente algunas consecuencias de semejante evolución de los acontecimientos ya se pueden observar: el programa de rescate financiero de 110.000 millones de dólares de la UE y el FMI no da resultados positivos. Las medidas draconianas de ajuste es también una espada de dos filos. La bajada del nivel de vida disminuye el poder adquisitivo: la gente compra menos, lo que lleva a una reducción del PIB que a su vez lleva a la bajada de los ingresos públicos que provienen de los impuestos, y así el ciclo se repite.
La repercusión de un posible cese de pagos podría ser tan nefasta que los Gobiernos no deberían permitirlo, afirman analistas que temen que pueda suceder un segundo Lehman Brothers. El banco anunció su quiebra el 15 de septiembre de 2008, lo que dinamitó la economía mundial.
La deuda de Lehman Brothers, al que se le negó una asistencia financiera de 30.000 millones de dólares, ascendía a 613.000 millones de euros. En Grecia el adeudo alcanza los 340.000 millones de euros: el Banco Central Europeo (BCE) está en posesión de unos 80.000-90.000 millones de euros, 50.000-60.000 de euros pertenecen a los bancos extranjeros y la misma cantidad a las entidades griegas. El resto de la deuda, 130.000-165.000 millones de euros, está en fondos internacionales y en compañías de seguros, según Deutsche Bank.
Al mismo tiempo los bancos europeos siguen siendo los mayores tenedores del débito de países como Portugal, Irlanda, España e Italia, que también experimentan dificultades económicas. Grecia, según algunos economistas, es una fuente de infección y su impago significaría automáticamente un deterioro de la disciplina fiscal en estos países.
Tomado de Actualidad RT
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