Por su parte, los representantes de El Pentágono ya criticaron esta decisión que, según ellos, causaría un “verdadero daño” a la seguridad nacional.
“Somos una nación en medio de la guerra. Hacemos frente a un amplio abanico de las amenazas a la seguridad y retos, desde redes terroristas hasta naciones marginadas que “pretenden obtener armamento nuclear” o estados emergentes, que siempre nos miran para comprender si estamos dispuestos a mantener una defensa fuerte aquí y en todo el mundo”, dijo el Secretario de Defensa, Leon Panetta.
Los gastos en defensa han sido siempre uno de los principales pilares del Estado, acaparando cada año el 20% de los fondos federales. Sin embargo, hoy en día, con una deuda nacional que supera los 14 billones de dólares, y algunos economistas declaran que ha llegado la hora de olvidar el dominio mundial en aras de la estabilidad nacional.
“Tenemos que pensar seriamente en reducir los cientos de bases militares que tenemos en el extranjero. Tomando en consideración la gravedad de los problemas económicos y el crecimiento de la deuda nacional. Es evidente que el presupuesto militar debe ser acortado y tal vez más de lo que se propone”, señala por su parte el profesor de economía del New School University de Nueva York, Max Wolff.
Y es que hay muchos argumentos que apoyan la opinión de los especialistas estadounidenses. Sin ir más lejos, una cuarta parte de los puentes en el país se encuentra en un estado técnico deficiente. Casi la mitad de los residentes no tienen acceso al transporte público. Por recortes anunciados se cerrarán miles de escuelas, cuarteles de bomberos y otras instalaciones importantes. Todo esto fue lo que llevó a George Carllin, uno de los comediantes estadounidenses más populares a decir:
“Es lo que esperan los propietarios de este país. Que los ciudadanos ignoren lo que está pasando. Porque los dueños saben la verdad. Se llama el “sueño americano”. Porque uno tiene que estar durmiendo para creer en este”.
Sin embargo, El Pentágono sigue insistiendo en que se cubran sus necesidades financieras. Este año los contribuyentes tendrán que pagar unos 122.000 millones de dólares por la campaña de Afganistán. La misma suma con la que se podría prestar asistencia médica a 25 millones de norteamericanos de bajos ingresos.
“El imperio cuesta muy caro. Uno tiene que gastar mucho dinero en defenderlo y promocionarlo. Hay que mantener a un gran número de personas que se ocupe de las aventuras imperiales alrededor del mundo. La consecuencia es que Estados Unidos derrocha mucho dinero, y no se destina a aquellos lugares del país donde más falta hacen”, confiesa por su parte el economista neoyorkino Danny Schechter.
Y mientras tanto, los que quedan entre la espada y la pared son los ciudadanos del país, que parecen ver al sueño estadounidense convirtiéndose en una pesadilla.
(Con información de Actualidad RT)
La contienda electoral, las fuerzas políticas, la situación económica y el impacto social en Estados Unidos estarán en el centro…
El Comité Organizador de la Feria Internacional de La Habana (FIHAV) anunció la apertura de la Plataforma Oficial de la…
Las transformaciones previstas para el sistema bancario y financiero cubano avanzan de manera gradual, con un cronograma de implementación que…
La Ministra Presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), Juana Lilia Delgado Portal, comparecerá hoy en el habitual espacio televisivo…
El programa Mesa Redonda dedicó su espacio este lunes 14 de septiembre a ver diversos temas, especialmente la gira del…
La Cumbre de líderes de los Brics bajo la presidencia de India hizo historia en 2026, pues el grupo cumple…