Una imagen vale más que mil palabras: la represión contra los indignados

Los Indignados, Occupy, los estudiantes de Chile y Colombia, los activistas de Asia o África… Los movimientos son difíciles de englobar porque la mayoría de ellos responden a diferentes causas (¿o podríamos arriesgar que todos reclaman que dejen de empujarlos del mundo?). Pero tienen, estas protestas globales, un denominador común: la asimetría de la fuerza. Ellos, por un lado, se sientan en paz o, a lo sumo, animan los pasos de “Thriller” (como sucedió en Chile), se abrazan en Colombia (el abrazatón), o… dejan ver el pálido color de las nalgas (en Estados Unidos). Y los de enfrente, soldados o policías armados, escupiendo agua o gas por las fauces. Cuanto menos.