El dueño de los terrenos informó al gobierno municipal de Linares del hallazgo, hecho que ocurrió mientras realizaban trabajos de desmonte y limpieza del predio. La autoridad local luego solicitó la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para hacer una evaluación del sitio.
Benjamín Valdez Fernández, arquitecto perteneciente al INAH en Nuevo León y responsable de verificar el descubrimiento, destacó la importancia del descubrimiento.
“No tenemos nada similar en Nuevo León por las dimensiones y la manufactura” de esta obra hidráulica que cuenta con 33 arcos tipo Tudor, ojivales, y se encuentra en buen estado”, señaló.
La obra empieza al ras de piso, formando una arcada según va bajando el nivel del terreno, hasta llegar al remate, donde estuvo una rueda motriz y un molino de caña, explicó el INAH.
“Un hecho muy interesante en la construcción, que suponemos hecha por jesuitas, son sus 33 arcos, número muy importante en la imaginería religiosa. De acuerdo al culto católico, Jesús murió a los 33 años en la cruz y 33 fueron los años que David gobernó en el antiguo reino de Israel”, apuntó el investigador.
Un detalle que corrobora la hipótesis del tiempo de construcción, son los elementos arquitectónicos empleados, como el caso de los arcos neogóticos, lo que habla de una arquitectura culta, que llega al país en alrededor del siglo XIX, algo que no se aprecia en ninguna otra construcción antigua del estado.
El arquitecto agregó que el acueducto fue construido alrededor de 1860 debido al fino trabajo en la piedra arenisca de rostro, cuyas caras lisas facilitaron el plomo en la construcción de sus muros.
Al evaluar la obra, Valdez resaltó que solamente tiene colapsadas algunas piedras en tres de los 33 arcos, por lo que ahí se hará una restauración mayor, mientras que el resto de la construcción sólo requiere de mantenimiento.
En marzo del 2013, arqueólogos mexicanos del INAH localizaron tres canchas de juego de pelota, un par de edificaciones denominadas balcones, y un área habitacional de más de mil años de antigüedad en las ruinas de Tajín, en el estado de Veracruz, costas del Golfo de México, gracias al uso de tecnología basada en la combinación de sensores remotos.
Los dos balcones descubiertos ese año son plataformas de aproximadamente 10 por 15 metros de base y de 10 a 12 metros de altura, ubicados en partes altas de la antigua ciudad que fue capital del imperio Totonaca, desde los cuales se tiene una vista panorámica del sitio.
(Tomado de TeleSur)
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