Los tiempos sombríos presentan desafíos para la izquierda. ¿Cómo seguir adelante ante tan brutales retrocesos? ¿Cómo imaginarse un futuro de esperanza ante tanta desesperanza? ¿Cómo mantener los principios ante tantas renuncias, tantos oportunismos, tantos silencios cómplices?
Los tiempos de reveses, de brutal ofensiva de la derecha, son propicios para el pesimismo y el catastrofismo, pero también para el oportunismo, el silencio y la pasividad cómplices.
La izquierda nunca luchó a favor de la corriente. Nació para oponerse a la injusticia, a la opresión, a las discriminaciones. Nació para luchar por el derecho de todos, por la igualdad, por la justicia.
La izquierda lucha de acuerdo con sus principios, para conquistar convenciendo a la mayoría de la población de sus valores y de sus propuestas. La izquierda está siempre del lado de quien lucha por igualdad, mientras que la derecha considera que la desigualdad es algo natural, incluso positivo.
En el Brasil del siglo XXI, la izquierda se impuso cuando consiguió convencer a la mayoría de los brasileños de que el problema fundamental del país era la extrema desigualdad, la concentración de la riqueza, la pobreza, la miseria, la exclusión social. Convenció y probó que es posible superar esos problemas, con el apoyo de la mayoría de la población, con el apoyo activo y entusiasta del pueblo brasileño.
Dio inicio a la construcción de una sociedad con bases distintas. Avanzó, incluso sin haber conseguido resolver problemas estructurales, de lo que se sirvió la derecha para retomar la iniciativa e imponer un duro revés a la izquierda.
Ser de izquierdas en tiempos difíciles es saber valorar los avances y los límites que bloquearon la posibilidad de dar continuidad a eses avances. Es hacer balances autocríticos sin detenerse y, al mismo tiempo, retomar la lucha a partir de lo conquistado y apuntando hacia nuevos objetivos.
Hay quien se caracteriza por ser un enfermizo enterrador de la izquierda, parece que se complacen con los reveses, igual que estaban a disgusto con los avances por vías que ellos no habían previsto. No son ellos quienes hacen historia. Únicamente se lamentan de que la historia no transite por las sendas que a ellos les gustaría.
El militante de izquierda no es un francotirador que en un momento dado opina en un sentido y al momento siguiente en el sentido contrario. El militante participa de un proyecto colectivo de transformación de la realidad.
Es militante de un partido, de un movimiento popular, de un colectivo, del que forma parte.
Ser de izquierda en tiempos sombríos es saber vislumbrar, más allá de las nieblas del presente, las nuevas luces del futuro. Es trabajar con tenacidad por ese nuevo camino. Es aprender del pasado para sacar lecciones del presente, proyectando el futuro.
Ser de izquierda en tiempos sombríos requiere fuerza de principios y capacidad de comprensión de la nueva realidad, pero también requiere carácter.
2018, más que otros años, pondrá a prueba nuestro carácter de militantes de izquierda. Sabremos afrontar los desafíos, como sea que se presenten, para superar los tiempos sombríos y retomar los caminos de la esperanza.
(Tomado de Rebelión)
Estudiosas de la vida y obra de nuestro Apóstol José Martí y del Comandante en Jefe Fidel Castro, son invitadas…
Reconocidos académicos analizarán este martes en la Mesa Redonda los más recientes acontecimientos violentos en Estados Unidos impulsados por las…
El sexto festival virtual nacional de la prensa de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) premió la innovación editorial…
En diálogo con jóvenes cubanos, el tema del heroísmo volverá a ponerse Sobre la Mesa Redonda que este viernes, a…
Este jueves, dedicamos nuestra emisión a un capítulo de la serie Háblame de Fidel. Combatientes de la Revolución cubana contarán…
El General de Ejército Raúl Castro, líder de la Revolución Cubana y el Presidente Miguel Díaz Canel, recibieron Vladímir Kolokoltsev, ministro…