No tengo una idea precisa de cuándo tuve, por primera vez, conciencia cierta de la existencia de mi madre. Es raro pero tengo la impresión de que un día, años atrás, mientras corría mataperreando por mi vieja casa de madera me la encontré en la sala, sentada en un cómodo sillón de majagua, enfundada en un blanco vestido de hilo y leyendo el periódico.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo