¿Si me vendes en libras, por qué me pesas en kilogramos?
Hace días escuché en el Mercado Agropecuario de Tulipán una señora que preguntaba al vendedor: ¿Si me vendes en libras por qué me pesas en kilogramos? ¿De qué sirve que la pesa esté perfectamente calibrada y el resultado en kilogramos, cuando el producto no se ofrece en esa unidad de medida? Y afirmaba: el desconocimiento de la razón de conversión de una medida a la otra, o mejor dicho, la necesidad de convertir, ayuda al empleado deshonesto a robarte en la pesa.