Los niños iraquíes pagan el precio más alto del venenoso legado bélico de EEUU
En los hospitales de la ciudad pueden contemplarse sin ningún género de dudas los efectos del uranio empobrecido entre los más pequeños. El personal sanitario que les atiende está convencido de sus vínculos con el cáncer y las deformidades. Los modernos, aireados y brillantes pasillos del nuevo hospital Laura Bush para niños con cáncer que ha tenido un coste de 166 millones de dólares, se encuentra situado a un corto viaje en coche desde la colorista y envejecida maternidad y hospital infantil de Ghazwan, en la sureña ciudad iraquí de Basora.