Ataques aéreos en Libia minuciosamente preparados, los daños colaterales son calculados
Dos cazas F-16 de la OTAN volando sobre Trípoli ubican una batería de misiles en un barrio residencial de la capital libia y piden autorización para lanzar dos bombas de 250 kilos. A unos 30.000 pies (10.000 metros) de altura y sobre las costas libias, un avión de vigilancia AWACS equipado con una batería de radares ultrasofisticados recibe la demanda y la transmite inmediatamente a un equipo de analistas y consejeros jurídicos reunidos en un centro de control en el centro de Italia.