A las cosas que son feas…
No pocos paisajes urbanos del país escapan al problema de los microvertederos. Pareciera como si nos hubiéramos acostumbrado a vivir con lo feo, lo mal hecho o con esa compleja tendencia de asumir que ese asunto no es de nadie o de alguien cuyo rostro se desdibuja bajo el paraguas de la irresponsabilidad y la desidia.