¿Quién es Luis Fernando Camacho, la cara visible del golpe de Estado en Bolivia?

Foto: Reuters

Luis Fernando Camacho se presenta a sí mismo en twitter como “presidente del Comité pro Santa Cruz, abogado y padre de tres hijos”. Dice luchar “no con armas sino con Fe”, pero es la cara visible del golpe de Estado contra Evo Morales. ¿Quién es el hombre que ayer entró al Palacio de Gobierno y rezó arrodillado en el piso con una Biblia sobre la bandera boliviana?

Lo llaman ‘El macho’, lidera la organización civil más importante de la zona más rica de Bolivia, es parte de una de las dos grandes logias de la zona (Los Caballeros del Oriente) y junto a su familia forma parte del Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida S.A., compañías vinculadas a los seguros, el gas y los servicios. Tiene 40 años, es abogado de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra e hizo una maestría en Derecho Financiero y Tributario en la Universidad de Barcelona.

En su juventud, Camacho fue vicepresidente de la Organización Juvenil Cruceñista, una organización cuyo lema es ‘No somos violentos, somos pacíficos, pero tampoco somos cobardes’, y que se organiza bajo el ‘hashtag’ #DiosVolveráAlPalacio. Siles lo define así: “Son un grupo de choque violento, históricamente han hecho uso de la fuerza”.

Camacho lo preside desde febrero de este año. Se trata de una organización que nuclea diferentes entidades vecinales, zonales, empresariales, de trabajadores de una de las zonas más ricas de Bolivia. La región produce el 70 % de los alimentos del país y tiene un enorme potencial energético e hidrocarburífero que, tras la nacionalización de Morales en 2016, está hoy en manos del Estado.

Todo lo que hace Camacho tiene un muy fuerte anclaje religioso: menciona a Dios en todas sus apariciones, llevó la Biblia al Palacio de Gobierno y pide a sus seguidores que lleven a la virgen a las movilizaciones. El 4 de octubre reunió a sus seguidores “a los pies del Cristo Redentor” en Santa Cruz. Luego, posteó un video en redes sociales en el que decía que en dicho ‘cabildo’ habían decidido “castigar al tirano con los votos”.

Camacho no se presentó como candidato en las elecciones presidenciales de este octubre en Bolivia. Y, sin embargo, actualmente encabeza un golpe que tiene como argumento original la denuncia de la oposición de fraude por parte de Morales.

Desde el 21 de agosto el Comité de Santa Cruz, junto a los de otros departamentos, y el Comité de Defensa de la Democracia (Conade) convocaron a un paro indefinido en rechazo a la candidatura de Morales. El argumento era que había perdido el referendo de 2016 en el que se preguntaba si la población estaba de acuerdo con reformar el artículo 168 de la Constitución para habilitar la reelección de manera continua. Aunque más tarde la Junta Electoral habilitó su candidatura, la oposición siguió insistiendo en que era ilegítima.

Con esa conflictividad se llegó a las elecciones generales de este 20 de octubre. Morales obtuvo el 47,08 % de los votos, lo que lo hacía triunfador en primera vuelta.

Camacho desconoció el resultado desde el primer momento, denunciando fraude electoral y convocó a un cabildo en Santa Cruz, desde el que dijo que le daba a Morales 48 horas para renunciar. Además, llamó a un paro indefinido y se autoproclamó al frente de la “unidad” opositora. En ese momento se puso por encima de Carlos Mesa (quien obtuvo el segundo puesto en las elecciones generales con el 36,5 %) e incluso por arriba del senador cruceño Carlos Ortíz, que sorpresivamente sólo obtuvo el 4,2 % de los votos.

Después de las 48 horas que dio Camacho para que Morales renunciara, convocó a un nuevo Cabildo y dio a conocer una carta en la que redacta la renuncia del entonces presidente. Desde entonces, empezó una travesía camino al Palacio para entregar la misiva.

En el medio, la Organización de Estados Americanos (OEA) denunció irregularidades en algunas actas y Morales decidió llamar a nuevas elecciones “para buscar la paz”.

Pero no bajó la tensión: Camacho seguía en dirección al Palacio. Ese lugar, en Plaza Murillo, es donde trabajaba el Ejecutivo hasta agosto de 2018, que mudó sus funciones a la Casa Grande del Pueblo. Fue allí desde donde gobernó Morales a partir de entonces. Sin embargo, el líder cruceño desconoció explícitamente eso y decidió ir al antiguo edificio.

Finalmente, esa fue la escena que sacudió al mundo ayer. Minutos antes de que Morales renunciara a la presidencia, Camacho entró al Palacio de Gobierno y presentó la carta sobre una bandera de Bolivia y con la Biblia al lado.

Más tarde tuiteó: “¡¡Confirmado!! Orden de aprehensión para Evo Morales!! La Policía y los militares están buscándolo en el Chapare, lugar que se escondió”.

Pero luego —aunque ya era tarde y tras la desmentidas de la Policía— lo eliminó. Morales denunció la persecución.

(Con información de RT)

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