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El maestro Alcides Sagarra: Padre de la Escuela Cubana de Boxeo (+ Video)

12 Junio 2017 1 Comentario

Proveniente del Reparto Portuondo en Santiago de Cuba. Su padre, maestro panadero y dulcero. Su madre, costurera.

Por Manuel Alejandro Hernández Barrios, especial para la Mesa Redonda

El rey de los boxeadores cubanos, Alcides Sagarra Carón, quien fuera declarado el mejor entrenador de su especialidad en el mundo, por las más de 300 medallas obtenidas por sus pupilos, fue el protagonista del espacio Historias de vida con la periodista Arleen Rodríguez Derivet del viernes 9 de junio.

Nació en Santiago de Cuba el 18 de agosto de 1934. Gloria del deporte cubano. Se le considera el padre de la Escuela Cubana de Boxeo. Doctor en Ciencias Pedagógicas, Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Mejor entrenador del siglo XX en Cuba, ostenta el mismo reconocimiento, otorgado por la AIBA.

Solo tres entrenadores del deporte cubano ostentan el título de Héroes del Trabajo, Eugenio George, Ronaldo Veitía, y el maestro Alcides Sagarra, invitado del espacio televisivo Mesa Redonda para contar también de aquello que no es boxeo, del hombre detrás del héroe.

Proveniente del Reparto Portuondo en Santiago de Cuba. Su padre, maestro panadero y dulcero. Su madre, costurera. Hermano de Diógenes y Arsenio. Abandonó el cuarto grado de la escuela para ayudar a la mantención del hogar limpiando zapatos, vendiendo frutas, verduras, porque “había que guapearla”.

Desde pequeño fue un fuerte asmático, “padecía de ahogos y me faltaba mucho la respiración”. Debido a sus frecuentes visitas al gimnasio un señor le sugiere que comenzara a practicar el boxeo para detener el asma porque según aquel, conocía de boxeadores que se les había quitado el asma practicando. “Ahí mismo me busqué el problema de mi vida con mi mamá”, cuenta Alcides. A los 14 años comenzó a practicar escondido el deporte y según él, “se fue el asma para siempre”.

Alcides aconseja el boxeo para los niños asmáticos y para las niñas que lo pueden practicar “haciendo sombra”, tirando golpes al aire. “Con el boxeo una trabaja mucho el aparato respiratorio, obliga a estar haciendo inspiraciones profundas. Lo que hay que aprender es a esquivar los golpes fuertes”. Utilizó el boxeo para mejorar su salud, no para vivir de él. De lo que sí vivió durante mucho tiempo fue de la mecánica, “caminaban los carros que yo arreglaba”.

Ofelia Álvarez Ramos llegó un día desde Caibarién, en Villa Clara, hasta la casa de su tía en 29 y 30 donde la conociera Alcides. “Se formó ahí mismo la situación. Me convertí en viajante para Caibarién. Llevamos 59 años juntos”.

Ella, compañera de la vida de Alcides, por su parte cuenta que la ha hecho feliz. “Tenemos cuatro hijos, tres varones y una hembra, y todos trabajan. También cuatro nietos. Alcides vivía en el ring y en la finca. Fue amor a primera vista. Todas las peleas las veía y me ponía nerviosísima. Él es el amor de mi vida”.

Alcides vivió gran parte de su tiempo en la finca de entrenamiento. En ocasiones hasta dormía en ella, “porque había que levantarse temprano para coger el aire puro, entre las cuatro y media y cinco de la mañana”. En la Finca, el lugar que lo convirtió en doctor en ciencias pedagógicas en 1992, con aparatos inventados enseñó a sus atletas las maniobras necesarias. “Éramos un colectivo de trabajo que buscaba mejorar la técnica, la preparación física y la táctica. Teníamos que buscar elementos que le desarrollaran esas cualidades. Utilizamos gomas de carro y hasta espirales de amortiguación”.

Intervino en 97 combates amateurs, de los que ganó 87. Cuando llegó a La Habana ingresó en 1964 como entrenador de la preselección nacional de boxeo, donde es promovido a Jefe Técnico. Entrenando sintió la necesidad de superarse y en 1982 se licenció en Cultura Física en la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo. Escuela de la que fue profesor titular adjunto, y donde llegó a dirigir la Comisión Técnica de Reglas y Arbitraje de la Comisión Cubana de Boxeo.

De sus métodos dicen no ser muy pedagógicos, por las palmadas que les daba a los boxeadores y por hablarles alto, a veces con palabras poco técnicas. Él llama a su metodología “cacheo pedagógico”. Y añade que los que más golpe dan no son los boxeadores, sino los gimnastas para levantarles el ánimo. Comentó además que al atleta hay que educarlo, hay cacheos que no se ven como los pisotones en los pies y los puntapiés para que reaccione porque en momentos determinados no se puede permitir que esté fuera de las acciones que tiene que realizar y hay que traerlo a la realidad.

También se cuenta que nunca tiró una toalla, dice que él prepara en condiciones en las que no hay que tirar toalla, porque eso es lo más denigrante que hay para un deportista, se tiene que saber defender y se prepara en las condiciones para eso, aseguró.

Es famosa la frase de Félix Savón de que la técnica es la técnica, y sin técnica no hay técnica. Se refería Savón a un juego de palabras urbano. En otro momento también dijo sobre el boxeo cubano actual: “no me gusta que muchos bajan las manos. Falta algo de teoría, es mucha práctica. Los boxeadores no tienen la malicia de antes, les falta sabiduría y asentar el golpe, ser contundentes”.

Según Alcides, con su famosa verdad de Perogrullo, Savón se refería a la importancia de la técnica y la preparación física para que el boxeador no coja golpe, pero de golpe, y mejore las partes aeróbicas y anaeróbicas. “El baile puede mejorarles el ritmo. Les poníamos música, y les tocábamos tumbadoras para que aprendieran a no pisarle los pies al contrario. Es como en la pareja, si le pisas los pies no te votan. Les enseñábamos cubanía de la buena, de la sabrosa”.

Parecía que en la pedagogía de Alcides había un componente de formación de determinados valores en los hombres. Inculcaba constantes enseñanzas. Les enseñaba que el Himno Nacional es siempre una señal de alegría para todos los cubanos. Se sabía cuándo faltaba el boxeo en las delegaciones del deporte cubano en el exterior porque no se tocaba el Himno Nacional. No por gusto se le llamó a ese deporte, la nave proa, el buque insignia del deporte cubano.

Todavía es un misterio para el pueblo cubano quién fuera el protagonista de la decisión de no participar en la final del mundial de Houston. Alcides reafirmó que fue personal, sin la intervención de nadie desde La Habana o de la máxima dirección del país debido a situaciones e incongruencias vistas en la competición que le provocaron decidir sacar al equipo de allí, y recordó que Fidel dijo: Antonio Maceo, Raúl y tú toman las decisiones en el momento adecuado. Alcides cada vez que lo cuenta se muestra convencido y emocionado de su correcta decisión “porque lo vimos allí era demasiado”.

La primera vez que Cuba ganó los Juegos Panamericanos por encima de los Estados Unidos fue en La Habana 1991, y el boxeo aportó 11 medallas de oro para eso. Al referirse a ello Alcides no puede dejar de mencionar a Fidel, quien siempre estaba pendiente del deporte y de los atletas. “El oro es el que aporta Himno Nacional en las competiciones, eso es lo que hace importante a la medalla”. Fidel no solo era un hombre del deporte, sino que entendía el alma del deportista.

En anatomía se conoce como plexo solar el punto más débil de un boxeador, popularmente se le conoce como la caja del pan. Alcides recomienda endurecer los músculos del abdomen y protegerlo con los codos, “es fundamental que no le den en la boca del estómago”.

De Teófilo Stevenson recuerda que había que decirle que le diera al contrario porque de tanto decirle que iba a matar a uno él casi no quería golpear a nadie, “¿si te dan a ti y te mueres tú?, no, que se muera el otro, que llore la madre del otro. Stevenson por su parte siempre aseguró que nunca le gustaba darle a nadie. “Él no era abusador. Cuando su contrario estaba en malas condiciones casi ni quería tocarlo”.

Savón y Stevenson fueron sus mejores boxeadores. De Félix recuerda haberlo convertido siete veces campeón del mundo porque competía cada dos años, y Stevenson es tres veces olímpico y tres mundial porque lo hacía cada cuatro. Se conocieron cuando Savón tenía 17 años. Los puso a pelear juntos más de una vez para que se ayudaran mutuamente. Stevenson se quejaba de que Félix le pegaba fuerte, y una vez a Stevenson se le fue la mano y lo tumbó y le recordó: “te lo dije que cuando el león te toque te va a tumbar”. De todas maneras, eran como hermanos. “Stevenson era como un hijo para mí”.

Los boxeadores son hombres entrenados para dar golpes. Estar en plenitud de la vida y de la fama les puede llevar al alcohol, las fiestas y otras cuestiones dañinas. Alcides logró que sus muchachos fueran ejemplos de disciplina. Había que expresarles la necesidad de tener el cuerpo a disposición y les hablaba de los males del alcohol y del trasnoche para que alargaran su vida deportiva. El desarrollo físico hace que les crezca el músculo del corazón.

Teófilo Stevenson y Mohamed Alí fueron dos grandes rivales que nunca se enfrentaron y terminaron siendo extraordinarios amigos. Stevenson quería las tablas, pero Alcides entendía que otra debía ser la historia, “¿y si le daban el tablazo a él y perdía?”. Otra gran rival de Stevenson fue el ruso Igor Vysotskiy que le ganó más de una vez, cambiaba hasta su composición biomecánica y la mayoría de las veces caía en la trampa del contrario y hacía la pelea para él. Ellos eran contrarios en el ring, pero llegaron a ser amigos fuera de él. los boxeadores terminan su pelea abrazándose.

Algunos consideran a Alcides como el padre del boxeo cubano, él sin embargo considera que quien debe llevar ese título es Eligio Sardiñas Montalvo, Kid Chocolate, de quien aprendió muchas cosas como las relacionadas con el baile, el ritmo, los movimientos. Alcides es el padre del boxeo cubano de la Revolución. A Alcides le ofrecieron millones también como a sus alumnos, Savón, Stevenson y otros, pero para él la Patria siempre fue más importante que el dinero.

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1 Comentario »

  • Tomás Elías Ramírez dijo:

    Sagarra representa la identidad del deporte revolucionario impulsado por Fidel. Dignificó con su labor educativo-deportiva los valores patrios en sus alumnos y nuestro pueblo que lo convirtieron en suyos, a la altura de lo que representa el boxeo para Cuba, y en gran medida ayudó mundialmente a reconocer el prestigio de la Escuela Cubana del Boxeo Revolucionario, que el fundara. Él influyó con su trabajo a que Cuba fuera reconocida, a pesar de ser una nación pequeña, pobre y bloqueada, como una potencia mundial deportiva .No podría escribirse la historia del boxeo revolucionario sin mencionar su nombre.

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