Cuando un médico pierde su nombre

Martiniano Dionisio Hernández Isás.

Por: Ailén Castilla Padrón

La hoja de vida de Martiniano Dionisio Hernández Isás en la Medicina comenzó a escribirse mucho antes de que tuviese un título en la mano, cuando todavía era un niño y anhelaba investigar, diagnosticar y curar con acierto. La inocencia de la infancia fue modelando su ojo clínico y no tuvo dudas: sería médico.

Seis años interminables, pero cómodos, le permitieron graduarse como Doctor en Medicina y llegar hasta el batey de Corojo, al límite de Ciego de Ávila y Camagüey, de donde saldría solo para completar un Diplomado de Terapia Intensiva y partir, luego, para Pakistán al frente de los 104 médicos avileños que integraron el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias Henry Reeve.

Todavía recuerda la fetidez de los cadáveres bajo las ruinas dejadas por el terremoto, los hospitales de campaña que se irguieron entre el pánico, a las cubanas envueltas en turbantes por obligación, los desmayos por los intensos ayunos en el mes de Ramadán, las réplicas que lanzaban de rodillas a los pakistaníes despavoridos y, los rezos que seis veces al día sacaban a los médicos árabes del trabajo, incluso cuando el paciente estaba en shock.

“Cuba había donado 30 hospitales de campaña con máquinas de anestesia, equipos de laboratorio y ultrasonido, salas de terapia y medicamentos. Llegamos con eso, pero fueron seis meses duros porque vivimos en casas de campañas en medio de terribles nevadas que lo tumbaban todo y era necesario rearmarlo al amanecer.”

Allí diagnosticó el raro padecimiento conocido como Púrpura Trombocitopérica de Shleing Henoch, visto solo en los libros que describían entre sus principales síntomas a las lesiones cutáneas, abdominales, articulares y renales. Al niño, además, le bajaba la hemoglobina a ritmo acelerado por otras complicaciones intestinales.

También sería esta la primera vez que su sangre oxigenaría, extraída de brazo a brazo, una vida por ser el único en el campamento con capacidad para donar líquido del grupo B+.

— Asumió esta responsabilidad con 25 años ¿qué significó dirigir una brigada tan amplia en situaciones de contingencia?

Trabajábamos en equipo y siempre tuve mucho apoyo, sobre todo, de los de mayor experiencia. Sin embargo, fue un reto inmenso y un compromiso porque había que resistir y cumplir la encomienda de salvar vidas. Hubo que adaptarse a trabajar en campaña y con lo que teníamos a mano.

— Venezuela, Brasil y Bolivia ¿qué experiencias recuerdas?

Durante mi estancia en Venezuela un cooperante tuvo una alergia alimentaria y a las 4:00 de la mañana recibí la llamada de la enfermera para alertarme que tenía un edema de la glotis. Tuve que practicarle una traqueostomía de urgencia con un bolígrafo y poner una agujita para entrar al salón. Por teléfono, siguiendo las indicaciones de un cirujano, inicié los primeros procedimientos quirúrgicos hasta que él pudiera llegar a terminar la operación.

“Lo otro que no olvido ocurrió en Bolivia. Estábamos sin corriente y llega una señora de parto, en período expulsivo, a pedir ayuda a la Brigada Médica Cubana.

No había ginecólogo y tuve que asumirlo con una enfermera. La paciente nunca había sido atendida por un médico, era su primer parto y no sabía, siquiera, el tiempo de gestación.

Con dos lámparas encima del jeep hicimos el parto. El niño nació sin complicaciones, pero percibí que la altura uterina se mantenía alta y, de repente, sobrevino otro bebé.”

— ¿Has pensado cursar otra especialidad?

Inicié la especialidad de Neonatología, pero no la terminé. Me gusta la Medicina Interna por ese afán que tenía de pequeño, no de averiguar lo que tenían adentro las personas, sino de diagnosticar y sanar. Cuando llegue el momento ideal lo haré.

— Alguna máxima en su proceder…

Siempre hay algo que hacer por un enfermo, cuando no puedes salvar la vida, al menos, se alivia el dolor. En esta profesión nadie se acostumbra a la muerte porque constituye una derrota médica. El día que me toca dar esa noticia no logro poner la cabeza con calma en la almohada. Siento que la muerte me ganó.

— ¿Que no se olvida de una misión internacionalista…?

No olvidas a la gente, las costumbres de cada país, las comidas típicas, y aprendes mucho de lo bueno y de lo malo. Por ejemplo, en la zona de Pando, conocido como el paraíso de la Amazonía boliviana, las mordidas de serpientes son comunes y traté enfermedades totalmente erradicadas en Cuba como la fiebre amarilla, la fiebre tifoidea, la leishmaniase y el chagga. Tampoco olvidas la pobreza y el agradecimiento de los más humildes.

— Tantos años fuera de Cuba ¿qué es lo que más extrañas?

Extraño el bulevar de mi ciudad y que una vez fuera de Cuba pierdo mi nombre, dejo de ser el doctor Martiniano, o Dionisio, para apodarme “el cubano”.

(Tomado de Invasor)

7 Comentarios »

  • Hector Martinez dijo:

    Tremenda nota. Vale para seguir siendo y viviendo el proceso socio-político de Cuba que conocemos como revolución. Sigan asi y no se aparten que su estrella seguirá brillando para todos los demás. Mientras otros mandan bombarderos contra otros pueblos, Cuba se da el lujo de enviar médicos a esos pueblos. Para ver la dimensión completa de ello, me gustaria preguntar a esos pueblos que prefieren: bombarderos o médicos !!!

  • Saphira dijo:

    Felicidades, eres un ejemplo a seguir por todos, no solo medicos.

  • d@y dijo:

    Felicidades para ese galeno cubano,que orgullo para nuestro país.Al leer la nota entendí que es un gran médico y una muy buena persona.

  • jorge luis dijo:

    muchas felicidades nuestro pais necesita mas gente como tu que vayan a apoyar humanamente, sabiendo que van a enfrentarse a desastres no a traer televisores de 52 pulgadas..

  • Gre dijo:

    Bravo por los doctores cubanos… y por cierto, chicxs, los pakistaníes no son árabes 😉

  • rpdyyoedd dijo:

    felicidades medico ejemplo a seguir pero no estoy de acuerdo con lo que dijo jorge luis de los TV 52….sabemos que al graduarnos nos interesa conocer e ir de mision con el objetivo de poner en alto nuestra salud nuestros conocimientos medicos que cuando llegamos al pais que sea nos adoran y nos quieren…es ser internacionalista…pero jorge luis debes saber que muchos o la mayoria de nosotros ademas del internacionalismo salimos para por lo menos de un 100 por ciento tratar de resolver en cuba por lo menos el 5 por ciento de algun problema que en cuba, como profesionales no podemos resolver, ya que nuestro salario no nos alcanza y te duele ver como muchos que no tienen ni un 12 grado, porque son simples joyeros, boteros o porque son mulas tienen la posibilidad que no tenemos muchos de nosotros, en poder comprar un articulo….de necesidad como un refrigerador, cocina, ventilador etc…o porque tenemos una madre con cancer que necesita una bata de casa decente para sus ingresos en el hospital, y entonces viene la mula de otro pais a querer venderte la bata de casa al doble de tu salario..soy de los medicos que para estudiar mi madre limpio piso en una cafeteria…termine mis estudios con zapatos rotos y no tenia mochila solo una libreta para hacer los apuntes….y hoy si estoy de mison y tengo titulo es gracias a esa grande y valiosa mujer que es mi madre y si su sueno es tener un TV de 52 lo lucho paso hambre pero se lo llevo aunque despues me cierre los ojos y dios me la quite de la vida….y estando en cuba ni con 3 anos de trabajo le podia dar ese gusto…asi que detras de cada uno de nosotros que estamos de mision hay una historia triste detras, mas que lo material…sin contar que dejamos por anos a nuestros hijos, madres y nuestra patria….y hasta muchos pierden la vida en las misiones y de repente llama colaboracion a la casa o tocan la puerta para dar esa noticia terrible……..cuando naci solo tenia 4 meses de nacido y un dia llegaron a la puerta y mi mama dandome lactancia materna se aparecio varios carros para dar la noticia que mi padre habia fallecido en angola en mision en 1984…para ese entonces mi madre se tuvo que convertir en padre y madre con tan solo hasta el momento 2 hijos y yo el tercero…HAY HEROES Y HEROINAS TAMBIEM que no son profesionales pero lo sonnnnnn…..y si mi madre me pide estrella pues se la dare……por la cabeza nunca me a pasado desertar porque seria traicionar mi pais , dejar los mas grande que tengo mi madre y mis hermanos, pero me duele que hay cosas que para darle a ella yo tenga que salir de mision y hasta arriesgar mi vida……mira este medico del que se esta halando es un heroe…pero tambien corres el riesgo de tantos anos de mision dejar de ver lo mas bonito de la vida que es la familia y el crecimiento y desarrollo de tus hijos y hasta te quedas sin relacion entre otras cosas……..entonces disculpa lo del comentario del TV 52 lo veo de mas ……y como dice nuestro comandante……… “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;

  • Ariel Quinones dijo:

    Felicidades Martin, eres increíble. Un gran ejemplo de amor, servicio y entrega a las personas que te necesitan

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